Todo lo que se puede ganar cuando se entrega el corazón

Una de las razones por las que me entrego en cuerpo y alma a lo que hago es porque me encanta crear un vínculo emocional con las mujeres que entran a mis clases, me encanta conocerlas, saber que hacen, que les gusta y que no, que las motiva, que las desafía, etc.

Para mí una gran satisfacción es cuando una clienta se convierte en mi amiga o una de mis amigas se convierte en mi clienta porque el vínculo se magnifica y los resultados son maravillosos!

En este lunes de historias les comparto la de una gran amiga desde hace ya bastante tiempo que fue de mis primeras clientas y que se ha convertido en una de las mejores! cada clase me impresiona más y más y estoy segura de que va a llegar muy lejos tanto aquí como en su vida personal y profesional

 

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Algunas personas tienen súper claro lo que quieren hacer “cuando sean grandes” yo solo estaba segura de una cosa, para “ser grande” tenía que hacer mi máximo esfuerzo, siempre.
Por alguna razón, crecí pensando que todo en la vida era una especie de competencia y que siempre, desde antes de empezar, ya estaba en desventaja. Como todo, esta sensación fue buena y mala a la vez; entregaba mi alma para disminuir la “desventaja” pero, aunque ganara, no disfrutaba los resultados.
La primera vez que corrí una carrera tenía menos de 6 años, no sabía lo que era una carrera, no sabía que estaba participando en una, gané y lo disfruté como se debe, de principio a fin. Desde ese día me volví fan del deporte, pero pensaba que yo no era de esas personas especiales que nacen para hacer cosas insuperables, y solo conformaba con mis resultados promedio. Con los años pasé de mi pasos de gigante a los seis años a pasos cada vez más cuidados, protegiéndome del fracaso pero alejándome del éxito.
Hace un poco más de dos años hubo cambios en mi vida que me obligaron a revaluar lo que tenía, lo que quería y la dirección y firmeza de mis pasos. Así fue como Ari pasó de mi amiga a mi coach, porque no hay mejor guía que un amigo que te recuerda todo tu potencial, te motiva con el ejemplo y festeja en grande cada uno de tus logros.
Empecé entrenando con Ari porque quería correr un medio maratón. Mis expectativas no eran grandes, sólo no quería morir en el intento y confiaba en que los entrenamientos me mantendrían enfocada en pensamientos positivos. Gané mucho más de lo que quería, sueños más grandes, libertad, confianza, respeto a mi cuerpo y un montón de fuerza física y emocional.
El día de la carrera entregué mi alma y confié en mi cuerpo, sabiendo que mi mayor enemigo podía ser mi mente y sólo la suma de alma y cuerpo podían vencerla. Disfruté cada paso, con la alegría de la primera vez sumada a una nueva sensación de seguridad. Mi resultado fue mucho mejor de lo que me hubiera atrevido a soñar, 21k en 1:45:48. El “45 marcó el final de los 21k y el inicio de una nueva forma de soñar en grande, sabiendo que los sueños se cumplen y están hechos de todo el amor y confianza que pones en ti y en tu proceso.
Hoy, todavía estoy lejos de las metas que quiero alcanzar, pero sé que todos los caminos son superables cuando se tiene un buen plan y que lo voy a lograr.
About the author

De niña siempre busque estar en constante movimiento, inicié con el ballet, natación, gimnasia y posteriormente me adentré en el mundo de las Artes Marciales. El Karate me ayudó a crear disciplina y enfoque, a darme cuenta de que esas dos cosas son esenciales para entrenar de manera inteligente. Poco a poco comenzó mi interés por el funcionamiento del cuerpo, la comida, la música, la motivación y como cada hábito que adquieres te ayuda o perjudica en tu entrenamiento.